Agua turbia o lechosa: las cuatro causas y cómo distinguirlas
El agua turbia desconcierta más que el agua verde porque el cloro puede estar perfecto. La turbidez no es un problema de desinfección, es un problema de partículas que el filtro no consigue retener.
1. Alcalinidad o dureza altas
Es la causa más frecuente en el sur y el levante peninsular, donde el agua de red es dura. Cuando la alcalinidad pasa de 150 ppm o la dureza cálcica de 400 ppm, el carbonato cálcico precipita en microcristales que enturbian el agua y con el tiempo dejan una costra rugosa en las paredes.
Cómo reconocerlo: turbidez blanquecina uniforme, pH que sube solo cada pocos días, tacto áspero en el revestimiento. Se corrige bajando la alcalinidad con ácido en dosis pequeñas y repetidas, nunca de golpe.
2. Filtro saturado o arena agotada
Comprueba el manómetro. Si marca más de 0,3–0,5 bar por encima de la presión que tenía con el filtro recién lavado, toca contracorriente. Si después de lavarlo la presión no baja, la arena está apelmazada.
La arena de sílice se cambia cada 3–5 años. Si la tuya lleva más, deja pasar partículas por muy limpio que esté el filtro. Es un gasto de unos 60–100 € que resuelve turbideces crónicas que llevan años.
3. Filtración insuficiente
La regla práctica en España: horas de filtración = temperatura del agua ÷ 2. A 28 °C son 14 horas diarias. Mucha gente filtra 6 u 8 horas en pleno agosto y luego se pregunta por qué el agua no aclara.
Reparte las horas en dos o tres tandas, con una obligatoriamente durante las horas de más calor y baño. Tienes el detalle en la guía de horas de depuradora.
4. Floculante mal usado
El floculante agrupa partículas para que el filtro las atrape. Si se usa mal hace lo contrario: enturbia durante días. Los dos errores clásicos son usarlo con un filtro de cartucho, que se colmata inmediatamente, y usarlo con un filtro de diatomeas.
El floculante en cartucho, colocado en el skimmer, es más difícil de estropear que el líquido. Si usas líquido, debe diluirse y repartirse por la superficie con la depuradora en marcha, y después dejarse decantar con la bomba parada unas horas antes de aspirar al desagüe.
Orden recomendado para diagnosticar
- Mide pH, alcalinidad y cloro. Corrige alcalinidad primero, luego pH.
- Lava el filtro y anota la presión limpia de referencia.
- Sube las horas de filtración a lo que marque la temperatura durante 48 h.
- Solo si sigue turbia después de esto, recurre a clarificante o floculante.
Saltarse el orden es lo que hace que la gente acabe echando cuatro productos a la vez sin saber cuál ha funcionado.
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